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Dos de cada tres menores en edad escolar sufren dolores de espalda antes de los 15 años

La fisioterapeuta Marta Leyda subraya que la principal causa de estas molestias en los estudiantes es el exceso de peso en sus mochilas
mochilas niñosEl dolor de espalda en los menores en edad escolar resulta una patología bastante frecuente, ya que dos de cada tres niños sufren dolencias lumbares, dorsales y cervicales antes de los 15 años. Tal y como subraya la especialista en fisioterapia de Hospital Quirón Torrevieja, Marta Leyda, “la causa principal de estos problemas en los estudiantes es el exceso de peso en sus mochilas, que superan el 15% del peso corporal del niño”. Sin embargo, este no es el único factor que provoca estos daños en los pequeños, pues las malas posturas adoptadas en la escuela y durante el estudio, el elevado sedentarismo, el uso normalizado de tecnología (tabletas, móviles o videojuegos) y la imposición de actividades extraescolares que implican posiciones estáticas también agravan los padecimientos de espalda.
Las lesiones musculares producidas por la sobrecarga de las mochilas, según destaca la especialista, “pueden derivar en procesos crónicos cuando se alcanza la edad adulta”. Para evitarlo, la fisioterapeuta Marta Leyda pone especial atención en que “el peso de la mochila se adapte a la edad y el tamaño de los menores, sin tener un volumen mayor al de sus espaldas”, así como en que “el ejercicio físico no sea excesivo ni impuesto”, siendo recomendable la práctica deportiva durante cuatro o cinco horas semanales para una alta protección contra el dolor de espalda.

Cómo prevenir
En la mayoría de las ocasiones, las dolencias lumbares, dorsales y cervicales no son ni más ni menos que un grito silencioso de las estructuras musculoesqueléticas de esa zona que nos avisan de que algo no se está haciendo bien y que debemos modificar nuestros hábitos. Para prevenir estas molestias o evitar su reaparición es aconsejable seguir las siguientes recomendaciones:

1. El peso de la mochila debe pesar el 10% del peso corporal del niño y nunca sobrepasar el 15%. Hay que acostumbrar a nuestros hijos para que revisen cada día el contenido de las mochilas o se informen del material que pueden dejar en el aula o las taquillas; así llevarán al cole lo estrictamente necesario.

2. Organización del peso. Se aconseja colocar el material escolar más pesado lo más alto y cercano a la espalda para mantener el centro de gravedad de carga a la altura de los hombros.

3. Elección de la mochila. La bolsa no debe ser más ancha que la zona dorsal del niño donde irá apoyada. Debe permitir equilibrar la carga y tener dos correas hombreras anchas, acolchadas y ajustables para una mejor distribución del peso en el punto de apoyo a nivel de los hombros, es decir, en los músculos trapecios. Se aconseja también que disponga de ajustes anteriores con bandas sobre el pecho y sobre el abdomen para repartir el peso que no se desplace durante el movimiento corporal. Utilizar las cintas de velcro que hay en el interior para sujetar los objetos cargados y que no se muevan.

4. Colocación de la mochila. Es importante que se cuelgue la mochila de los dos tirantes sobre los hombros y apoyada en la zona dorsal; concienciar al niño de que la colocación en un solo lado puede ocasionar asimetrías en la columna y que no la apoye en la zona lumbar.

5. Sustitución de la mochila convencional por una con ruedas. Se aconsejan las mochilas que se empujan y no aquellas de las que se tira. Recordar que para tirar de la mochila con ruedas hay que mantener en rotación la columna lumbar, el movimiento más perjudicial para este segmento de la espalda. Es importante que dispongan de ruedas anchas que impidan el vuelco y que faciliten subir y bajar las escaleras. Debería de disponer de un manillar regulable en altura para ir adaptándose al crecimiento del niño y que este no tenga que agacharse cifosando la columna dorsal.

6. Darle tiempo al juego. A lo largo del día se les somete a sus pequeños músculos a una tensión mantenida por las largas horas de sedestación, tanto en la escuela como en casa mientras hacen los deberes. A esto se le suma el stress al que se ven sometidos ya desde pequeños por el sistema actual de valoración de sus conocimientos. Esa tensión, si se mantiene en el tiempo, provoca un acortamiento de la musculatura, lo que desencadena en dolor y rigidez. Aliviar esta tensión es muy sencillo: concedamos tiempo a los chavales para que jueguen en el parque sin pautas establecidas, corran, rían, se cuelguen… De este modo, también haremos que se sientan bien, ya que esta actividad libera serotonina y endorfinas.

7. Evitar los hábitos sedentarios y realizar ejercicio físico de cuatro a cinco horas por semana. Su espalda está en crecimiento y, por ello, se recomienda la práctica de deportes en los que se trabaje de igual modo ambos hemicuerpos, impidiendo que se creen posibles asimetrías futuras en la columna. Como es una afición, procuremos que el niño practique un deporte que demande verbalmente, con el que fluya y disfrute para que sirva de medio para liberar tensión muscular. Que no sea una obligación más en su tiempo de ocio. Y si el niño no lo reclama, pues a jugar al parque o al aire libre en contacto con la naturaleza y en compañía de la familia. Dejemos a los niños ser niños.

8. Concienciar al niño de la importancia de adoptar posturas correctas para el estudio, tanto en el colegio como en casa. Los glúteos deben estar bien pegados al fondo de la silla para que los huesos isquiones queden bien apoyados sobre la base de la silla. De este modo el gasto energético disminuye considerablemente para mantener la sedestación y los ligamentos lumbares no sufren. Los pies tienen que estar apoyados en el suelo o sobre una superficie dura para que el empuje que realizan contra el suelo ayude a la activación de la musculatura responsable del autoenderezamiento. Evitar en la medida de lo posible que el cuello se mantenga flexionado; se aconseja el uso del atril. Existen atriles metálicos plegables que apenas pesan y que el niño puede llevar a la escuela. También es importante mejorar la visión mediante el estudio con iluminación natural y, si esto no es posible, que haya un foco de luz cercano en el lado contrario a la mano dominante y otro foco ambiental para evitar cambios bruscos de luminosidad. Conviene que los codos permanezcan apoyados y que el antebrazo y el brazo formen un ángulo de unos 90º. Y muy importante, hacer pausas cada hora u hora y media para que el niño se mueva, corra, juegue, se estire, se tire al suelo y se desperece. Hay que evitar posturas estáticas mantenidas durante mucho tiempo.

9. Limitar el uso de tabletas, móviles, etc. Como mucho, media hora. Estos aparatos obligan a mantener posturas de flexión en el cuello que provocan molestias innecesarias. Es muy triste que nuestros hijos se acostumbren a vivir con dolor desde pequeños.

10. Es muy importante cuidar el descanso y la alimentación. Hay que tener presente que tanto el crecimiento como la reparación de los tejidos se producen mientras el niño duerme. Una dieta saludable aportará la energía y los elementos necesarios para que el niño se desarrolle y sortee la obesidad.

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